Beneficios de la Manteca de Karité Pura

La Manteca de Karité se extrae de las nueces del árbol Karité (Vitellaria paradoxa) originario de África y es un ácido graso esencial que se encuentra en forma sólida a temperatura ambiente. Las nueces se machacan, se hierven y manipulan para extraer una manteca de color claro que se conoce comúnmente como Manteca de Karité.

 

Los principales componentes de la Manteca de Karité son el ácido oleico, ácido esteárico y ácido linoleico. Se absorbe rápidamente por la piel ya que se derrite con la temperatura corporal. Es hidratante y tiene propiedades curativas beneficiosas para diferentes afecciones cutáneas. También tiene propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que contribuyen en el bienestar y salud de la piel.

 

Historia de la Manteca de Karité

 

El árbol Karité ha habitado de forma natural en el oeste de África durante siglos, desde Senegal hasta Sudán y Etiopía.

 

El árbol se utilizaba para hacer ataúdes para los primeros reyes de África y la manteca extraída de las nueces se utilizaba por sus propiedades curativas y para el cuidado de la piel. El árbol también se consideraba sagrado en muchas tribus africanas. Se utiliza ampliamente en África para proteger la piel y el cabello de los daños del fuerte sol y el viento seco. Hace años era popular amasar la manteca con las manos pero con los avances tecnológicos la extracción final de la manteca se hace mediante el filtrado de arcilla o con el uso de hexano. Al norte de Nigeria también es común mezclar la manteca de karité con aceite de palma con fines culinarios.

 

La manteca de karité posee muchos beneficios y se emplea en la elaboración de diferentes cosméticos y fórmulas medicinales en combinación con otros ingredientes botánicos. A menudo se utiliza en productos hidratantes, cremas, lociones y otras emulsiones para la piel y el cabello. Es rico en grasas, lo que la convierte en un emoliente excelente y un gran agente hidratante. Esto puede ayudar a reducir las afecciones inflamatorias además del daño cutáneo y capilar derivado de los radicales libres.

 

Este ingrediente también contiene vitaminas A y E, lo que no solo mantiene la salud óptima de la piel sino que también la protege de los daños de la radiación ultravioleta solar. Estos componentes le confieren un leve factor de protección solar. La vitamina E también calma la piel y estimula su elasticidad, por lo que es un buen agente antiedad.

 

Manteca de Karité Refinada y sin Refinar

 

En lo que respecta a la variedad de mantecas de karité que podemos encontrar en el mercado, podemos distinguir entre dos tipos: la manteca de karité pura, la que no ha sido refinada o cruda, y la manteca de karité refinada.

 

La manteca de karité cruda o pura es la forma más natural y suele tener un color amarillento. Puede contener algunas pequeñas impurezas ya que no ha sido procesada y se comercializa directamente después de su extracción. Su extracción manual le permite conservar sus minerales, vitaminas y propiedades naturales.

 

No obstante, la manteca de karité puede refinarse tras su extracción. Además del proceso de filtrado, también se somete a un proceso de desodorización en el que se utilizan ingredientes químicos. También pasa por un proceso de blanqueo con el fin de hacerla más blanca. Es común añadirle aditivos para proporcionarle un aroma agradable e incrementar su esperanza de vida. Con estos procesos la manteca de karité se vuelve más agradable para los sentidos pero se reduce su valor nutricional. Esta versión refinada puede refinarse aún más con el fin de incorporar la manteca a la composición de otros productos cosméticos.

 

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