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Omega-3 y contaminación del aire

Los suplementos de Omega-3 al rescate de las enfermedades cardiovasculares por contaminación del aire

 

La ingesta de ácidos grasos omega-3 puede tener efectos cardioprotectores contra la contaminación del aire. Conclusiones probadas por un estudio realizado por investigadores de China y EE. UU.

 

Anteriores investigaciones informaron cómo las vitaminas B podrían jugar un papel importante en cuanto a la reducción del impacto de la contaminación del aire en el epigenoma (ajustes en la expresión de los genes en respuesta a factores ambientales).

 

En los últimos años, se ha informado ampliamente sobre los beneficios del Omega-3 para la salud cardiovascular. Sin embargo, rara vez se ha hecho en un contexto como este, centrando un estudio en la protección contra la exposición a partículas finas con un diámetro aerodinámico de menos de 2.5 mm (PM2.5) en entornos altamente contaminados.

 

Investigadores de la Universidad Fudan de Shanghái (China), la Universidad Texas A&M y la Universidad Estatal de Michigan (EE.UU.) realizaron un ensayo aleatorizado. Durante el proceso de ensayo, usaron placebo para determinar si los suplementos dietéticos de aceite de pescado podrían proteger la salud cardiovascular contra la exposición al mencionado PM2.5.

 

Omega-3 Vs. Placebo

 

Para llevar a cabo el mencionado estudio, congregaron a 65 estudiantes universitarios en buen estado de salud en Shanghái y los dividieron en dos grupos al azar. El primero de ellos siguió un tratamiento con placebo, mientras que el segundo lo hizo de intervención. Desde septiembre de 2017 hasta enero de 2018, cada uno de los miembros del grupo de intervención recibió suplementos dietéticos de aceite de pescado a razón de 2.5 gramos al día, en forma de dos cápsulas de 1.25 gramos que contenían 60% de ácidos grasos omega-3 (36% de EPA y 24% de DHA).

 

En cambio, los participantes que fueron incluidos en el grupo de placebo recibieron, cada uno, dos cápsulas idénticas en apariencia y dosis, que contenían aceite de semilla de girasol (57.6% de ácido linoleico, 16% de ácido oleico y 14.4% de ácido palmítico). Todos los participantes se sometieron a cuatro rondas de exámenes de salud durante los últimos dos meses de tratamiento.

 

Protección contra la contaminación

 

Los investigadores midieron las concentraciones de PM2.5 de sitio fijo en tiempo real en el campus. Por otra parte, tomaron la presión arterial de cada uno de los participantes en el estudio, y 18 biomarcadores de inflamación sistemática, coagulación, función endotelial, estrés oxidativo, actividad antioxidante, cardio metabolismo y respuesta al estrés neuroendocrino.

 

Continuando con la investigación, los expertos evaluaron los efectos agudos de PM2.5 en estos resultados dentro de cada grupo utilizando modelos lineales de efectos mixtos. Concretamente, en el grupo placebo, la mayoría de los biomarcadores de salud cardiovascular tendieron a responder de manera significativamente negativa a las fluctuaciones de PM2.5 durante el período de estudio. En el caso del grupo de aceite de pescado, las asociaciones se volvieron mucho más débiles y estadísticamente insignificantes.

 

Por ejemplo, cuando se trataba de inflamación, había una diferencia significativa en el biomarcador interleucina-6 entre los dos grupos. También se hicieron observaciones similares para 2 biomarcadores de coagulación, con vWF y fibrinógeno, ambos asociados con el nivel de PM2.5 solo en el grupo placebo y no en el grupo de aceite de pescado. El patrón se repitió en términos de estrés oxidativo, función endotelial y biomarcadores de la hormona del estrés.

 

Beneficios de los ácidos grasos omega-3

 

Los investigadores atribuyeron estos beneficios a múltiples mecanismos, diciendo que los ácidos grasos omega-3 podrían actuar como “sustratos eicosanoides para inhibir el metabolismo del ácido araquidónico (ARA). Derivando potentes mediadores antiinflamatorios, suprimiendo la expresión de genes inflamatorios e inhibiendo la agregación plaquetaria y la fibrinólisis “.

 

Añadieron que mecánicamente, los ácidos grasos omega-3 podrían inhibir el reclutamiento de dos tipos de glóbulos blancos (monocitos y neutrófilos) al endotelio al influir en la formación de nuevos vasos sanguíneos. De este modo, la proliferación endotelial también se vería afectada.

 

Fortalezas y debilidades

 

Los investigadores dijeron que el diseño de RCT del estudio permitió la interferencia causal directa. Esto ocurrió gracias al reclutamiento de estudiantes universitarios sanos para garantizar una relativa homogeneidad en la participación en el estudio, el cumplimiento del tratamiento y las características de la población.

 

Además, el estudio se realizó en una población de vida libre durante un período razonablemente largo, en lugar de un entorno controlado por exposición. Por lo que los participantes estaban expuestos a los riesgo y placeres que creyeran convenientes, sin ningún tipo de cortapisas. Esto significaba que los hallazgos pueden generalizarse más fácilmente a situaciones del mundo real.

 

Los investigadores también analizaron una amplia variedad de biomarcadores considerados de tipo mecanicistas. Estos podrían mediar el riesgo cardiovascular de la alta exposición a PM2.5, lo que les permitió “evaluar de manera integral los beneficios potenciales de la suplementación con ácidos grasos omega-3 contra los riesgos cardiovasculares inducidos por PM2.5 y mecanismos biológicos relevantes”.

 

Sin embargo, también carecían de datos personales sobre exposiciones a PM2.5, y tuvieron que estimar las exposiciones en función de un monitor externo ubicado en el campus. Aun así, en estudios longitudinales previos, afirmaron que los datos de monitoreo de sitios fijos habían resultado ser un “buen sustituto” para la exposición personal a PM2.5.

 

Conclusiones del estudio

 

Cabe destacar que llevaron a cabo el estudio entre estudiantes universitarios sanos, probablemente menos susceptibles que las poblaciones en riesgo a los efectos adversos de PM2.5 y, por el contrario, a los efectos de la suplementación con omega-3. Como tal, optaron por centrarse en los biomarcadores subclínicos de la salud del corazón en lugar de medidas funcionales o clínicas directas, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la dilatación mediada por el flujo.

 

Por otra parte, indicaron que los estudios similares que se realicen en el futuro deberían dirigirse a poblaciones más susceptibles y utilizar medidas “clínicamente significativas”. A pesar de utilizar un cuestionario de frecuencia de alimentos para registrar el perfil de la ingesta diaria de nutrientes de los participantes, no pudieron excluir los efectos de confusión de la ingesta diaria de omega-3 y otros nutrientes.

 

No obstante, matizaron que los posibles factores de confusión podrían no ser “sustanciales”, ya que el ajuste de la ingesta diaria estimada de los participantes no había cambiado los resultados significativamente.

 

En conclusión, los investigadores redactaron lo siguiente una vez terminado el experimento: “Este estudio de intervención sugiere que la suplementación dietética de ácidos grasos omega-3 puede tener beneficios a corto plazo para mitigar los posibles efectos cardiovasculares adversos en respuesta a niveles más altos de PM2.5”.

 

Asimismo, los investigadores apuntan que el estudio se ha dado “en áreas con una contaminación del aire relativamente fuerte. La suplementación con ácidos grasos omega-3 puede representar una forma simple y efectiva de proteger la salud cardiovascular contra la exposición peligrosa al MP ambiental”.

 

Referencias

 

Lin Z, Chen R, Jiang Y, Xia Y, Niu Y, Wang C, Liu C, Chen C, Ge Y, Wang W, Yin G, Cai J, Clement V, Xu X, Chen B, Chen H, Kan H. Cardiovascular Benefits of Fish-Oil Supplementation Against Fine Particulate Air Pollution in China. J Am Coll Cardiol. 2019 Apr 30;73(16):2076-2085.

 

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