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Los pacientes de edad avanzada que tomaban suplementos de vitamina D3 tienen más probabilidades de sobrevivir al COVID-19

Los pacientes de edad avanzada que han tomado previamente suplementos de vitamina D3 tienen más probabilidades de sobrevivir al COVID-19. Una dosis de 80.000 UI de vitamina D3 después de la infección puede ser demasiado baja y se habría aplicado fuera de tiempo para poder generar efectos protectores. Así lo ha sugerido el primer cuasi estudio experimental vinculado con este tema.

 

La vitamina D no es en realidad una vitamina, sino una prehormona esteroidea producida en la piel por la luz solar intensa que luego se convierte en una hormona activa por el hígado y los riñones. Además de apoyar la salud de los huesos, la vitamina D es compatible con funciones clave en muchos órganos, incluidos el cerebro, los músculos y el sistema inmunológico.

 

Un número creciente de estudios ha relacionado la deficiencia de vitamina D con síntomas más graves de COVID-19. Por ejemplo, se encontraron asociaciones inversas en países europeos entre la concentración sérica de 25-hidroxivitamina D (25 (OH) D) y el número de casos de COVID-19, así como con la mortalidad. Sin embargo, según el estudio actual, ningún ensayo controlado aleatorio (ECA) grande ha probado el efecto de los suplementos de vitamina D en los resultados de COVID-19.

 

Pormenores del estudio

 

El principal objetivo de este estudio realizado en un hospital fue determinar si la suplementación de vitamina D se tomó regularmente durante el año anterior o después del diagnóstico de COVID-19. En este sentido, los autores pudieron controlar y evaluar si este nutriente fue eficaz para mejorar la supervivencia entre pacientes ancianos frágiles con COVID-19.

 

Los datos del estudio GERIA-COVID se recopilaron retrospectivamente de 77 pacientes, todos ellos entre 78 y 100 años, el 49,4% fueron mujeres. Cabe destacar que los participantes habían sido hospitalizados en la unidad de cuidados agudos geriátricos del Hospital Universitario de Angers, Francia, en los meses comprendidos entre marzo y mayo de 2020.

 

Tres grupos de enfermos de COVID-19

 

La ingesta regular de suplementos de vitamina D durante el año anterior se anotó sistemáticamente a partir de las recetas de los médicos de atención primaria. El “Grupo 1” se definió como todos los pacientes con COVID-19 que habían recibido suplementos de vitamina D durante el año anterior. Ningún paciente del Grupo 1 recibió suplementos adicionales tras el diagnóstico de la enfermedad.

 

En cambio, en el “Grupo 2” se incluyó a los pacientes con COVID-19 que no recibieron suplementos de vitamina D. Sin embargo, estos tomaron un suplemento oral de 80.000 UI de vitamina D3 a las pocas horas de ser diagnosticados.

 

Finalmente, el “Grupo 3” se definió como el “Comparador”, es decir, todos los pacientes que no habían recibido suplementos de vitamina D. La ausencia de tratamiento con vitamina D se explica principalmente por la negativa de los pacientes a recibir suplementos, ya que está altamente recomendado en todos los pacientes mayores de 65 años, al menos en Francia.

 

Efecto de la vitamina D en los pacientes

 

Respecto a los resultados del estudio, 17 participantes experimentaron COVID-19 severo, 62 sobrevivieron el día 14, mientras que otros 15 murieron. Independientemente de todos los posibles factores de confusión medidos, la suplementación regular con vitamina D3 se asoció con un COVID-19 menos grave y una mejor tasa de supervivencia. De todos modos, la suplementación con 80.000 UI de vitamina D3 después del diagnóstico no se asoció con mejores resultados de la enfermedad.

 

Los investigadores dicen que se necesitan más estudios prospectivos, preferentemente intervencionistas, para confirmar si la vitamina D3 en dosis más altas puede mejorar el pronóstico de la enfermedad. Además, asumen que la suplementación con vitamina D iniciada después del diagnóstico de COVID-19 se inició demasiado tarde para ser eficaz, o que la dosis de 80.000 UI era demasiado baja para generar efectos protectores en muy poco tiempo.

 

Conclusiones del informe

 

Los autores han reconocido en la publicación que los “metaanálisis anteriores encontraron que la suplementación profiláctica con dosis altas de vitamina D fue capaz de reducir el riesgo de infecciones del tracto respiratorio. Con base en esta observación, estamos realizando un ECA (COVIT-TRIAL) diseñado para probar el efecto de la vitamina D3 en dosis alta versus dosis estándar sobre la mortalidad a 14 días en pacientes mayores con COVID-19”, han apuntado.

 

Mientras se espera que se complete el reclutamiento de este ECA, los hallazgos del presente estudio cuasi-experimental se apoyan en los beneficios de la suplementación regular con vitamina D3 para mejorar la tasa de supervivencia de COVID-19.

 

Los investigadores han añadido que sus resultados respaldan la observación de que una sola dosis estándar de 80.000 UI de vitamina D3 iniciada después del diagnóstico de COVID-19 no aporta ningún beneficio significativo. Por lo tanto, justifican el uso de suplementos de vitamina D en dosis bajas como comparador en el Estudio COVIT-TRIAL “para determinar el efecto de los suplementos de vitamina D en dosis más altas sobre el pronóstico de COVID-19”, han declarado los autores del estudio cuasi-experimental.

 

Mecanismos de acción

 

Según el presente informe, no se ha aclarado por completo cómo la suplementación con vitamina D mejora los resultados de COVID-19 y la supervivencia, pero es probable que haya cuatro mecanismos:

 

  • La regulación del RAS.
  • La inmunidad celular innata y adaptativa.
  • Las barreras físicas.
  • La fragilidad y comorbilidades del huésped.

 

Además, el informe afirma que “en primer lugar, la vitamina D reduce la permeabilidad pulmonar en modelos animales de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) al modular la actividad de RAS y la expresión de la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2)”. Por otra parte, durante el COVID-19, la regulación a la baja de la ECA2 da como resultado una reacción en cadena inflamatoria, la tormenta de citocinas, complicada por el SDRA. Un estudio en ratas con SDRA inducido químicamente mostró que la administración de vitamina D aumentó los niveles de ARNm y proteínas de ACE2.

 

Muchos estudios han descrito los efectos antivirales de la vitamina D, que funciona mediante la inducción de péptidos antimicrobianos con actividad antiviral directa contra virus con y sin envoltura, o mediante efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios. Estos son potencialmente importantes durante la COVID -19 para limitar la tormenta de citocinas. “La vitamina D puede prevenir el SDRA al reducir la producción de citocinas Th1 proinflamatorias, como TNFα e interferón γ. También aumenta la expresión de citocinas antiinflamatorias por parte de los macrófagos”, determinan los resultados del estudio.

 

Siguiendo con el informe, la vitamina D podría estabilizar las barreras físicas. Estas están formadas por células estrechamente vinculadas para evitar que agentes externos, como el virus, lleguen a los tejidos susceptibles a la infección viral. Aunque los virus alteran la integridad de la unión celular, “la vitamina D contribuye al mantenimiento de uniones estrechas funcionales a través de E-cadherina”.

 

Por último, la literatura de la última década sobre los efectos no óseos de la vitamina D ha informado repetidamente que la hipovitaminosis D se acompaña de diversas comorbilidades: diabetes mellitus, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas y cánceres, todas afecciones asociadas con un mayor riesgo de empeoramiento de COVID-19 y muerte. Esto significa que “la hipovitaminosis D prolongada puede considerarse un factor de mal pronóstico de COVID-19, que potencia el riesgo de gravedad cardiorrespiratoria en adultos mayores frágiles infectados con SARS-CoV-2”.

 

Referencias

 

Annweiler G, Corvaisier M, Gautier J, Dubée V, Legrand E, Sacco G, Annweiler C. Vitamin D Supplementation Associated to Better Survival in Hospitalized Frail Elderly COVID-19 Patients: The GERIA-COVID Quasi-Experimental Study. Nutrients. 2020 Nov 2;12(11):3377.

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